2025 se despide a la francesa, sin decir nada (con la boca llena no se habla) pues “Au revoir, plus jamais” (Adiós, hasta nunca). El recién nacido 2.026 aporrea la puerta educadamente, la entreabre y pregunta con sigilo: ¿Se puede? A ver quién le niega el permiso, quién lo detiene.
Cada año, como un ritual Haka Ka Mate maorí (superar la adversidad y salir victorioso) que antes de un partido se golpea el pecho en señal de robustez, nos hacemos propósitos a cumplir apoyados en la propia fuerza de voluntad, nada menos, sea cuánto sea. Poco hay más resistente que la recia determinación humana. Ahí permanecen sus logros.
Rudyard Kipling (Mumbai, India 1865. Londres 1.936), autor del Libro de la Selva se tomó, este asunto con un cierto sarcasmo: “He decidido que durante todo el año aparcaré mis vicios en el estante. Seguiré un camino más piadoso y sobrio y amaré a mis vecinos como a mí mismo, excepto los dos o tres de siempre a los que detesto tanto como ellos me odian. He decidido que jugar a los naipes es malo, sobre todo con las cartas como las que me suelen tocar. Puede desplumar una cuenta bancaria sana, así que renuncio a estos placeres terrenales excepto, aquí no veo pecado alguno, cuando otros reclamen “mi presencia”.
El argentino Julio Cortázar (Ixeles, Bélgica 1.914. París 1.984) explicó en su poema Happy New Year: “Mira, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento…//… Así la tomo y la sostengo como si de ello dependiera muchísimo el mundo, la sucesión de las cuatro estaciones, el canto de los gallos, el amor de los hombres”.
Pablo Neruda (Chile 1.904-1973) expone en su Oda al Primer Día del Año: “Como el pan se parece al pan de ayer, como un anillo a todos los anillos: los días parpadean claros, tintineantes, fugitivos, y se recuestan en la noche oscura. Día de año nuevo, día eléctrico, fresco, todas las hojas salen verdes del tronco de tu tiempo. Corónanos con agua, con jazmines abiertos, con todos los aromas desplegados, sí, aunque solo seas un día, un pobre día humano”.
No desfallezcamos ante los propósitos, tampoco a seguir disfrutando el premio de la vida, con los que gustan de reunirse a nuestro alrededor alegrándonos, entre otras cosas, la existencia.
El próximo jueves comienza un nuevo año, y os deseo con fervor toda la salud, el entusiasmo y el amor necesario para ser felices.
(Sigue la parada biológica del deporte. Está fortaleciéndose…)



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